Page 912 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Quizá se ponga serio y acabe el trabajo esta


               noche. Una fabulosa aventura con maravillosos


              sonidos y vistas. Vamos, oh Hackerjohn, vamos,


                                              vamos, vamos.




                  Algo  tiró  violentamente  del  cuello  de


               Hackworth. La mujer había puesto un lazo a su


               alrededor  mientras  miraba  por  la  ventana,  y


               ahora lo sacaba por la puerta del bar como a un


               perro recalcitrante. Tan pronto como cruzó la


               puerta, la capa se infló como en una explosión


               acelerada,  y  salió  disparada  tres  metros  en  el


               aire, propulsada por chorros de aire instalados


               de alguna forma en la ropa; soltó correa para no


               ahorcar a Hackworth  en el proceso. Volando


               sobre la audiencia como la llama de fuego del


               motor  de  un  cohete,  guió  al  desequilibrado


               Hackworth  por  el  suelo  inclinado  hacia  el


               borde del agua. El escenario columnado estaba


               unido al borde del agua por un par de puentes


               estrechos, y Hackworth pasó por uno de ellos


               sintiendo  cientos  de  luces sobre los hombros,


               que parecían lo suficientemente calientes para


               hacer arder la ropa. Ella lo llevó directamente


               por el centro del coro, bajo el cartel eléctrico, a








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