Page 913 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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través del área de bastidores y una puerta, que


               se cerró tras ellos. Luego la chica desapareció.







                  Hackworth estaba rodeado por tres lados por


               paredes  azules  ligeramente  resplandecientes.


               Tocó una y recibió una pequeña conmoción por


               su acto. Caminando hacia delante, tropezó con


               algo tirado en el suelo: un hueso seco, grande y


               pesado, más largo que un fémur humano.





                  Pasó  por  el  único  hueco  disponible  y


               encontró más paredes. Le habían colocado en


               el centro de un laberinto.





                  Le llevó más o menos una hora comprender


               que  la  huida  por  medios  normales  no  tenía


               sentido.  Ni  siquiera  intentó  descubrir  la  es‐


               tructura  del  laberinto;  en  su  lugar,  sabiendo


               que no podía ser mayor que la nave, siguió el


               método seguro de girar a la derecha en todas las


               esquinas, que los chicos inteligentes sabían que


               siempre lleva a la salida. Pero no fue así, y no


               entendió  la  razón  hasta  que  una  vez,  por  el


               rabillo  del  ojo,  vio  una  pared  que  se  movía,


               cerrando un camino y abriendo uno nuevo. Era


               un laberinto dinámico.




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