Page 938 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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oración de gracias, el sacerdote metió el
segundo rollo de cinta en el altar, y todo el
proceso comenzó de nuevo, esto vez con
imágenes diferentes pero igualmente
sorprendentes.
Así fue con una cinta tras otra. Cuando lo
Princesa Nell se acostumbró al ruido y las
vibraciones del Mago, comenzó a disfrutar de
las imágenes, que a ella le parecían muy
artísticas; como algo que inventaría un ser
humano y no una máquina.
Pero el Mago era indudablemente una
máquina. Todavía no había tenido lo
oportunidad de estudiarlo en detalle, pero
después de sus experiencias en los otros
castillos del Rey Coyote, sospechaba que
aquélla era, también, sólo otra máquina de
Turing.
Su estudio del Mercado de los Cifradores, y en
particular de los libros de reglas empleados por
los cifradores para responder a los mensajes, le
había enseñado que a pesar de toda su
complejidad, no era nada más que otra
máquina de Turing. Había venido al Castillo
del Rey Coyote para ver si el Rey respondía a
sus mensajes según reglas de Turing. Porque si
lo hacía, entonces todo el sistema —todo el
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