Page 951 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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pero  en  esta  ocasión  el  desfile  ocupó  más


               espacio, porque en esta ocasión los ratones se


               cuidaron  de  dejar  la  distancia  de  un  brazo


               humano entre ellos. Algunas patrullas tuvieron


               que andar lo que, para ellas, representaba una


               distancia de muchas leguas para llegar al otro


               lado  de  la  formación.  La  Princesa  Nell


               aprovechó el tiempo para vagar e inspeccionar


               sus tropas, y para ensayar el hechizo.





                  Finalmente Generalísimo se aproximó, hizo


               una profunda reverencia, y levantó el pulgar,


               aunque  la  Princesa  Nell  tuvo  que  coger  al


               diminuto líder y entrecerrar los ojos para ver


               ese gesto.





                  Fue al sitio que le habían dejado al frente de la


              formación,  abrió  el  libro,  y  recitó  el  hechizo


              mágico.





                  Hubo  un  trueno  violento,  y  un  soplo  de


              viento que derribó a la Princesa Nell hacia atrás.


              Miró, mareada, y vio que estaba rodeada por un


              gran  ejército  de  algunos  cientos  de  miles  de


              chicas, sólo unos años más jóvenes que ella. Un


              grito de alegría se elevó en el aire, y todas las


              chicas se hincaron de rodillas y, en una escena


                                                                                                     951
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