Page 956 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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callejones  sin  salida  donde  los  buhoneros


              vendían antigüedades en pequeños carros, unos


              especializados  en  caja  de  cinabrio,  otros  en


              kitsch maoísta. Cuando la densidad comenzaba


              a  reducirse  y  pensaba  que  estaba  llegando  al


              límite de la ciudad, llegaba a otro conjunto de


              centros  comerciales  de  tres  pisos  y  todo


              empezaba de nuevo.





                  Pero al pasar el día, llegó realmente al límite


              de  la  ciudad  y  siguió  cabalgando  de  todas


              formas hacia el oeste, y quedó claro que era un


              loco  y  las  gentes  en  las  calles  le  miraban  con


              asombro a su paso. Los ciclistas y los peatones


              se hicieron menos comunes, y fueron reempla‐


              zados  por  un  tráfico  militar  más  rápido  y


              pesado.  A  Hackworth  no  le  pareció  bien


              cabalgar  por  la  autopista,  así  que  ordenó  a


              Secuestrador  que  buscase  una  ruta  menos


              directa  a  Suzhou,  una  que  emplease  caminos


              menos  importantes.  Aquél  era  el  territorio


              plano  del  delta  del  Yangtsé  sólo  unos


              centímetros por encima del nivel del mar, donde


              los canales, para el transporte, la irrigación y el


              drenaje, eran tan numerosos como las carreteras.


              Los canales se ramificaban por la tierra oscura y


              apestosa  como  lo  vasos  sanguíneos  se


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