Page 375 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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el fondo de dicha poza había tierra blanda. Que, con todo,
padecí serias heridas, porque me rompí una pierna, cosa que
haría imposible que escapase de la poza. Que vi a mi alrededor
un gran número de huesos humanos, e incluso esqueletos
enteros de indios sacrificados.
Que ya entonces tuve miedo de que se vengaran en Juan
Nachi Cocom, pero que no mataron al guía, puesto que
precisaban de él para hallar el camino de vuelta a Izamal. Que
entretanto saquearon el templo, lo cual fue motivo de
exclamaciones de contento. Que entonces sus voces
empezaron a alejarse, por lo que pensé que tendría que
quedarme en tan terrible lugar hasta que la sed y el hambre
acabaran conmigo.
Que las voces de los hombres estaban a punto de
desaparecer en la lejanía cuando fray Joaquín apareció en el
margen de la poza. Que primero pensé que habría venido para
ofrecerme la absolución de mis pecados, o tal vez para
matarme, y demostrarme así, por lo menos, su misericordia.
Que, sin embargo, fray Joaquín se había quedado atrás para
hablar conmigo, y no con el propósito de darme la absolución,
sino de someterme a un interrogatorio antes de que muriese.
Que reveló haber tenido noticia de mis conversaciones
secretas con Hernán González, así como con Juan Nachi
Cocom, por haberlas escuchado él mismo o por medio de
espías, y reconoció, sonriente, que había sido él mismo quien
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