Page 371 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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riquezas en su interior, y que todo el mundo tendría parte en
ellas. Que, sin embargo, les dije que no me encontraba bien y
rechacé sus intimaciones so pretexto de un mal
presentimiento. Que mis negativas suscitaron insatisfacción
y burlas entre los demás, pero nadie osó obligarme a ello.
Que el guía Juan Nachi Cocom se desesperó al percatarse
de la vanidad de sus ruegos y advertencias, y que entonces se
puso a llorar y a rogarle al Todopoderoso que lo protegiese de
la rabia de sus dioses.
Que el soldado Pedro Lazuen fue el primero en abrir un
pequeño orificio en la pared que cerraba la entrada y lo
comunicó a los demás con un fuerte grito de alegría. Que al
cabo de sólo unos pocas horas habían abierto una brecha
considerable en la pared, pero que tuvieron que interrumpir
los trabajos al llegar la noche.
Que nos reunimos todos en el centro de la plaza para
pasar la noche, a lo que tan sólo se negó nuestro guía. Que,
pese a todas mis objeciones, Juan Nachi Cocom fue
encadenado por orden de Vasco de Aguilar, para que no
huyese al abrigo de las tinieblas.
Que todos nosotros, incluyéndome a mí, a nuestro guía y
a quienes lo vigilaban, fuimos al instante presa de un
profundo sueño. Que desperté por poco rato en plena noche,
pues me pareció oír en la lejanía un estrépito como de piedras
que se venían abajo en cantidad, y luego, en sueños, oí
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