Page 471 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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quemarles las aldeas en nombre del Salvador, tan sólo
podía deberse a la providencia de los dioses mayas.
Que la persecución de cuatro siglos y medio en pos
de un misterioso rollo de escritura por parte de ciertos
poderes, así como el esfuerzo de otros por frenar a los
primeros aun al precio de vidas humanas, cobraba
sentido.
Empecé a entender también mi propio papel, y no
lo encontré tan deplorable como en un primer
momento; al fin y al cabo, la mágica petición de ayuda
de Casas del Lagarzo desde el fondo del cenote tan sólo
me había llegado a mí. Y entonces... de pronto volví a
ver, con sorprendente claridad, al niño que me había
hablado en el metro. Hasta ese momento no me había
atrevido a interpretar sus palabras, porque no estaba
totalmente seguro de que éstas no se debieran a mi
paranoia. Pero, cuando terminaba de leer la narración
del conquistador español, reconocí al instante las
últimas palabras del profeta maya.
... encontrarle. Porque la tribulación del mundo se debe a
que su Dios está postrado y por ello también el mundo perece.
El Señor yace, presa de la fiebre, y por eso mismo también
padece fiebre Su creación. Dios muere y con El se muere todo
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