Page 116 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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maravillándome. No había nacido para ser hombre
de acción. Sin embargo aquella carrera por la arena
blanca, con el arma en los brazos, fue muy
excitante..., más allá del mero temor a la muerte. Los
disparos que oí a mis espaldas agregaban una nota
especial al momento.
Sólo cuando estuve detrás del vehículo y me
enrosqué entre las protuberantes ruedas,
comprendí que el fuego no provenía del vehículo
mismo sino del barco. Mi cálculo del tiempo no
había sido el adecuado; ni mi velocidad, tanta como
yo había imaginado. Los cuatro angoleses ya habían
subido a la cubierta del carguero, desde allá me
observaban.
Por supuesto, esto lo pensé en un instante. Lo
supe sin necesidad de mirar a mi alrededor, ¡por
suerte no lo hice! Aguijoneado por el miedo traté de
hundirme bajo el vehículo, abriendo un hoyo en la
arena.
Los disparos llamaron la atención de los
soldados del vehículo. La portezuela se abrió y
escuché una exclamación encima de mí; en
cualquier momento los angoleses mirarían abajo y
me verían.
En ese terrible momento comprendí que no era
un hombre de acción: mis nervios cedían, no estaba
a la altura del momento, no me atrevía a hacer
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