Page 121 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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librarme de su fantasma, que me perseguía. Pero un

               instante después vi que era el doctor Thunderpeck

               y suspiré con alivio.


                      Al mismo tiempo, el conductor del GEM soltó

               una  exclamación  y  señaló  algo.  No  era  hacia

               Thunderpeck,  sino  tierra  adentro;  un  carro  de


               combate  ligero  se  dirigía  hacia  nosotros  con  la

               bandera de Nueva Angola. De inmediato el hombre

               alto  me  empujó  adentro,  el  conductor  puso  en


               marcha el motor, y partimos.

                      —  ¡Mi amigo!  ¡No dejen a mi amigo! —grité,


               tomando

               al  hombre  alto  por  el  brazo  y  señalándole  a

               Thunderpeck.


                      El  hombre  alto,  cuyo  nombre,  como  supe

               después,  era  Israt,  le  dirigió  una  frase  cortante  al


               conductor. El vehículo volvió a girar y avanzó hacia

               Thunderpeck levantando una cortina de arena. Me

               incliné  en  la  cabina  y  le  extendí  un  brazo.  Nos


               detuvimos apenas el tiempo suficiente como para

               alzarle  por  entre  el  ruido  y  la  turbulencia  de  la

               columna  de  aire;  luego  volvimos  a  girar  y  nos


               dirigimos  al  punto  desde  el  que  el  GEM  había

               venido originalmente.

                      El carro de combate mostraba todas las señales


               posibles  de  hostilidad.  Se  adelantaba  a  gran

               velocidad, en dirección a un punto donde su rumbo


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