Page 132 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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oponerme, fui adonde me indicó y entré en el baño.

                      Inevitablemente,  se  despertó  en  mí  una

               curiosidad  erótica.  Corrí  las  pesadas  cortinas  que


               ocultaban la ventana y la gran bañera azul, casi una

               pequeña  piscina,  a  medias  cercada  por  espejos,  y

               estudié una fila de botellas que contenían extraños


               colores y aromas. En un extremo de la bañera había

               un gran delfín; una presión en su cola hacía brotar

               el agua. Alguien podía darse el lujo de mantener a


               Justine en aquel suntuoso hotel. Era una pena que

               aún  allí,  en  aquel  exótico  santuario,  el  agua


               estuviese  teñida  de  naranja  por  la  arena  o

               herrumbre.

                      Me  alegré  de  poder  lavarme,  pero  mientras


               tanto  mi  cabeza  se  llenó  de  pensamiento

               descabellados y temerosos. No sabía en medio de


               qué intriga había caído, ni podía determinar cuáles

               eran  mis  sentimientos  hacia  la  hermosa  mujer

               autora  de  aquellas  cartas  de  amor.  Mientras  me


               restregaba  recordé  que  de  hecho,  las  cartas

               contenían poco que pudiera considerarse material

               ordinario de amor. La mayoría de ellas hablaba de


               algo  más,  algo  que  yo  ni  había  entendido  ni  me

               había preocupado por entender: la política africana.

               Ahora me maldecía por no haberlas estudiado con


               más cuidado: me habrían explicado lo que estaba

               sucediendo...


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