Page 127 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Estaba en una especie de cuarto de baño que
tenía otra puerta. Antes de tratar de investigarla —
estaba seguro de encontrarla cerrada—, me acerqué
al lavabo y abrí el grifo de agua fría, pues todo lo
sucedido durante el día me había mareado.
Salieron unas gotas de agua herrumbrosa, y
después nada. Probé con el otro grifo, el del agua
caliente; no salió nada. En el depósito no debía
quedar más que polvo.
Me vinieron náuseas. Me senté sobre un
pequeño taburete y cerré los ojos. De inmediato el
mundo pareció apartarse de mí a gran velocidad.
Alarmado, traté de abrir los ojos; los párpados
habían adquirido un peso tremendo. A través de
mis pestañas, como un hombre ve a su carcelero a
través de los barrotes, vi a la Figura que se
aproximaba. No pude hacer nada.
Vino largamente hacia mí, sin apartar sus
malditos ojos de los míos. Ese rostro negro... ¿Por
qué tenía el poder de paralizar mi alma? La Figura
llegó a mí, se inclinó sobre mí y me liberó de las
esposas de metal. Entonces el mundo volvió a
apartarse, no supe por cuánto tiempo. Y cuando
volví en mí, una mujer hermosa y fatal estaba
mirándome.
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