Page 128 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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CAPITULO SIETE



                      Inmensidad. Es parte de mi ilusión, me esfuerzo


               por  expresarlo  en  palabras.  Aún  mientras  corría

               entre el desierto y el mar en busca del abrigo de una


               ciudad,  mantuve  la  conciencia  de  estar  entre  el

               desierto y el mar. Supe que a escala planetaria, esas

               dos  grandes  creaciones  se  agitaban  con  una


               actividad sin sentido para el hombre.

                      La Figura me produjo una impresión en cierto

               modo similar, de un inmenso proceso, importante


               para mí, aunque inimaginable. Si esta Figura era un

               producto  de  mi  mente,  qué  incómodo  saber  que

               también  en  mi  mente  crecían  las  cosas


               incognoscibles.

                      Un  eco  de  ese  malestar  llegó  a  mí  cuando  la


               extraña mujer se me enfrentó; o creí que era un eco,

               aunque puedo haberme equivocado tanto como los

               que piensan que oyen el mar en una valva, cuando


               en realidad sólo escuchan el susurro de su propia

               sangre.  Pero  sin  duda  alguna,  mi  primer


               pensamiento  ante  su  fina  palidez  fue  que  se  me

               ofrecía el privilegio de examinar el funcionamiento

               de esa máquina inescrutable.


                      De modo que no quedó fuera de lugar el que

               su  primera  observación  me  sonara  totalmente

               desprovista de sentido:



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