Page 178 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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con...el exceso de gente —explicaba miles de razones

               para el estado del mundo, una nueva por cada libro

               que leía, y a mí me confundía.


                      Pero me tomó de los hombros y me sacudió y

               se rio con su risa peculiar, y dijo:

                      —Si llegas a ser un hombre serás bueno en las


               discusiones.  Escucha  siempre  las  discusiones,

               muchacho...  A  veces  hay  un  grano  de  verdad  en

               ellas.


                      A veces parecía tratarme como si pensase que

               yo  tenía  importancia.  Otras  veces,  se  quejaba  por


               estar rodeado de idiotas como yo, la vieja Lamb y

               Hammer. Ahora que estaba ocupado con un cliente,

               me deslicé debajo de la mesa y me acosté bajo la


               manta  junto  a  Hammer.  March  Jordill  dormía

               encima de la mesa, sobre un montón de rellenos y


               almohadas,  pues  sufría  de  ciática  y  otros  males,

               tanto que a veces nos asustaba con sus lamentos. El

               olor  que  había  bajo  la  mesa  era  mohoso,  a


               descomposición, y nos quedábamos allí apretados

               para entrar en calor, escuchando con medio oído el

               regateo.


                      No llegaron a un acuerdo, pues el cliente de mi

               amo pedía lo imposible. Al fin, mi amo le señaló al

               hombre la puerta que daba a las escaleras, y se la


               abrió.

                      Entró un policía de uniforme negro, y levantó


                                                                                                        177
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