Page 175 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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al silencio. Deslizó el ídolo en uno de sus
voluminosos bolsillos remendados, me tomó
imperativamente por el hombro y bajamos a ver a
un cliente, con el que mi amo comenzó un largo
regateo...
El cuarto estaba lleno con la confusión de todo
nuestro
tráfico: no sólo ropas viejas de todo tipo, sino
cualquier otro objeto que mi amo había adquirido
con la idea de revender. Había cosas del pasado que
en el presente, según mi opinión, no podían tener
ningún uso. Me proporcionaban un extraño
sentimiento del pasado; me imaginaba a esa gente
solitaria haciendo y deseando cosas extrañas
irrelevantes respecto las cuestiones reales e
importantes de la vida. Esta impresión provenía de
los libros con una fuerza especial. Había muchos
libros, pues nadie los quería en una ciudad en la
que nadie sabía leer; libros apilados en viejas cajas,
o amontonados en un rincón, de modo que
formaban una especie de mesa en la que la vieja
Lamb trabajaba con la máquina de coser. Como mi
amo estaba loco, leía todos esos libros, y a veces en
voz alta, para gran disgusto de Hammer, que no
comprendía en absoluto los principios de la lectura.
Yo sí comprendía, y March Jordill me alentaba.
—Aislamiento muchacho, aislamiento —me
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