Page 183 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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CAPITULO DIEZ
La sorpresa me quitó la ventaja que traía. Pero
quizá lo que hice a continuación, le sorprendió más
que cualquier otra cosa que yo pudiera haber
pensado. Me quité las gafas oscuras, las plegué y
guardé en un bolsillo, y le dije simplemente:
—Soy Knowle Noland. Usted quería hablarme.
Se levantó y vino hacia mí. Con su cabello
blanco y sus cejas negras, su rostro era muy notable.
Vi la actividad de sus ojos bajo las cejas,
buscándome, estudiándome.
—Por cierto que quiero hablar con usted.
Sentémonos junto a la ventana.
Al pasar por el cuarto, vi que había otro
hombre con él, un anciano pequeño de rostro fofo
y manos movedizas que se buscaban una a la otra.
Por sus ropas y su aire ocupado, adiviné que se
trataba de un profesional más que de un matón: me
mantuve en guardia.
Mercator confirmó mi suposición, volviéndose
hacia el hombrecito y diciéndole:
—Querría que nos dejara solos por un
momento, doctor...
El doctor vaciló.
—Recuerde lo que le dije. Las drogas no lo
hacen todo. Debe descansar más o no responderé
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