Page 197 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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la odiada plebe. Sin duda, la bella y fatal Justine
había revelado la verdad sólo porque su orgullo
había sido tocado; bastaba con lo que me había
dicho. Eso sellaba mi destino.
Tomé uno de los tablones que los albañiles
habían dejado en el baño, y lo ajusté entre un lavabo
y un secador de aire caliente, de manera que cruzara
la puerta e impidiese abrirla. Eso les detendría
durante un minuto; no había cerradura en la puerta.
No hice caso esta vez de las chaquetas que había
revisado antes, sino que alcé la unidad
antigravitatoria del mestizo. Al mismo tiempo,
alguien golpeó con violencia la puerta.
Vi que el cemento cedía bajo el lavabo.
¡Malditos sean por construir de modo tan precario!
No tenía tiempo para ajustarme el arnés y atar la
unidad como debía. Corrí hacia
la ventana con el aparato en un hombro, la abrí
y salí a la cornisa.
De inmediato me sentí cogido por la náusea y
por un pánico extremo al ver abajo, muy lejos, la
calle. Nunca había usado antes una de aquellas
unidades, pues en esa época todavía eran una
novedad. Pero era demasiado tarde para volverme
atrás. Volvieron a golpear la puerta y el lavabo
vaciló. Busqué el dial de encendido de la unidad, la
moví y salté del edificio.
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