Page 234 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Además, el interior era más seguro.
Dentro del templo, lámparas de diseño
ornamental ardían suspendidas a intervalos de
cadenas colgadas del alto
techo. Allí reinaba aún la oscuridad, la luz que
entraba por las ventanas tenía un aspecto sordo y
clandestino. El aire olía a algo dulce y pesado. No
me acerqué a la nave principal del templo, donde
algunas figuras apenas visibles estaban postradas
en el suelo desnudo, orando a fin de conseguir la
gracia para enfrentar el nuevo día. Giré por detrás
de un biombo de madera de sándalo, y pasé a un
pequeño cuarto —¿un vestíbulo para los
sacerdotes?—, en busca del pie de la torre.
Al hacerlo, oí una voz masculina que cantaba
en una cámara lateral del templo. Cantaba, y el
canto era acompañado por un instrumento
zumbante como una tambura india; el sonido me
sorprendió tanto, que casi me detuve para
escucharlo mejor. Me recordó que había
conocimientos cuyos principios mismos me
resultaba imposible comprender.
Más allá del pequeño cuarto estaba la base de
la torre. Allí la oscuridad era casi total, pues una
cortina impedía que entrase la luz del cuartito, y
apenas si se filtraba una débil iluminación desde el
campanario, muy por encima de mi cabeza. Con
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