Page 235 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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aprensión, llamé en un susurro:
—¿Thunderpeck?
Cuando mis ojos se acostumbraron a la
penumbra, vi que no había modo de ascender a la
torre, excepto por medio de un ascensor eléctrico
cuya cabina estaba ahora a nivel del suelo. Volví a
llamar y..., ¿hubo acaso algún débil movimiento
allá arriba, donde estaba el amanecer?
Incómodo, me pregunté si debería esperar
ahí. No había lugar en el que ocultarse, excepto el
pequeño espacio detrás del ascensor. Cuando fui a
inspeccionarlo, mis ojos cayeron sobre algo
enrollado en ese estrecho espacio. Era un hombre,
doblado en dos y envuelto en un albornoz árabe.
La náusea me subió por el pecho aún antes de
tocarlo y reconocer a mi viejo amigo y médico. Su
garganta estaba cortada.
Al mirar el rostro de Thunderpeck, tan
trabajado por el acné, subió la pena y me inundó.
¡Gran bien le había hecho quedarse allí a
esperarme! Sospeché que una vez más aquella
muerte se debía a la actividad del asesino argelino.
La voz que cantaba se difundía por los
rincones más apartados del templo. Era un canto
lleno de anhelos de paz
y hermandad. Al escucharlo, solté el llanto; hundí
mi rostro en mis manos, y los lardos sollozos me
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