Page 232 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Con el propósito de llamar menos la atención

               me  puse  uno  de  los  trajes  limpios  de  Mercator.

               Tratando de no pensar en lo que hacía, arranqué de


               la espalda de Israt la daga de plata, la limpié en su

               túnica  y  la  coloqué  en  mi  cinturón.  Podía  ser

               necesaria, no sabía si habría alguien vigilando el


               cuarto de Mercator.

                      De  repente,  me  sorprendió  pensar  que

               Mercator debía


                      haber  vuelto  con  el  doctor,  hacía  largo  rato.

               Algo andaba mal, para ventaja mía.


                      Salí de la suite con más precauciones de las que

               había observado al llegar. No había nadie cerca. En

               la planta baja sólo  había  criados,  que  se  movían


               con esa lentitud y ese malhumor característicos a

               esa hora del día.


                      Era  la  hora  fría  y  transitoria  en  que  el  sol  se

               levanta del horizonte pero aún no reina en el cielo;

               es  una  cotidiana  primavera  que  viene  a  los


               trópicos,  con  su  aire  frío.  Me  gusta;  me  deleitó

               incluso en aquel momento en que mi corazón se

               sentía torturado por la ansiedad.


                      Thunderpeck  y  yo  habíamos  quedado  en

               encontrarnos al pie de la torre más alta, frente a la

               Plaza  del  Presidente.  Pero,  ¿cuánto  tiempo  me


               esperaría?  No  sabía  nada  de  sus  movimientos

               desde  que  Israt  se  le  había  escapado  la  tarde


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