Page 28 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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escritorio japonés, que se hallaba a poca distancia
de la chimenea. Como un niño ante una alacena
llena de tarros de mermelada, durante unos pocos
minutos vagaba indeciso; pero siempre prevalecía
su deseo y terminaba por acercar su silla, encender
una vela y sentarse ante el escritorio. Sus casillas y
cajones rebosaban de documentos acerca de los
temas más morbosos, y en el fondo reposaba un
enorme volumen manuscrito en el que había
anotado laboriosamente las joyas de su colección.
Clarke sentía un ligero desprecio por la literatura
publicada; el cuento más espectral dejaba de
interesarle en cuanto se imprimía. Su único placer
consistía en leer, recopilar y ordenar lo que
llamaba sus « Memorias para demostrar la
existencia del Diablo» ; y abstraído en esta
ocupación, le parecía que la tarde volaba y que la
noche se le hacía demasiado corta.
Cierto anochecer, una fea noche de diciembre,
negra por la niebla, y fría y húmeda por la
escarcha, Clarke se dio prisa en cenar y apenas se
dignó observar su acostumbrado ritual de coger el
periódico y volverlo a dejar en seguida. Se paseó
unas cuantas veces por la habitación, abrió el
escritorio, permaneció de pie un momento todavía
y finalmente se sentó. Se inclinó hacia atrás,
absorto en uno de aquellos sueños a que estaba
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