Page 30 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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un caserío desperdigado de no más de quinientas
almas. Está situado en terreno elevado, a unas seis
millas del mar, protegido por un extenso y
pintoresco bosque.
Hace unos once años, Helen V. llegó al pueblo en
circunstancias un tanto peculiares. Se supone que,
siendo huérfana, fue adoptada en su infancia por
un pariente lejano, el cual la crió en su propia casa
hasta que cumplió doce años.
Pensando, no obstante, que sería preferible que la
niña tuviera compañeros de juegos de su misma
edad, el pariente puso un anuncio en varios
periódicos locales buscando un hogar en alguna
confortable granja para una chica de doce años. El
anuncio fue contestado por un tal señor R.,
acaudalado granjero del mencionado pueblo.
Como sus referencias resultaron satisfactorias, el
caballero envió a su hija adoptiva a casa del señor
R., con una carta en la que estipulaba que la chica
debería tener una habitación para ella sola y
determinaba que sus tutores no necesitaban
preocuparse por su educación, ya que estaba
suficientemente educada para la posición social
que debía ocupar. En realidad, al señor R. se le
daba a entender que debería permitir que la chica
buscara sus propias ocupaciones y pasara el
tiempo como le apeteciese.
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