Page 562 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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donde nadie paseaba y en las que las hojas de los
árboles estaban ennegrecidas por el humo y el
hollín.
—Recuerdo una primavera —dijo Arnold—, en
que los árboles tenían el verde más vivo que
jamás he visto. Fue en Bloomsbury Square. Hace
mucho tiempo.
—Aquel maravilloso leoncito reposaba sobre
postes de hierro frente al Museo Británico —dijo
Perrott—. Creo que han conservado unos pocos,
ocultos en museos. Ésa es una de las razones por
las que las calles se han vuelto más y más sombrías.
Si hay algo curioso, algo hermoso en una calle, se
lo llevan y lo ponen en un museo. Me pregunto qué
habrá sido de aquella impar figurilla, creo que
llevaba un sombrero de tres picos, que estaba junto
a la puerta del reservado que había en el patio de
la campana, en Holborn.
Bajaron por Fetter Lañe y se lamentaron de la casa
de Dryden —creo que fue en 1887 cuando la
derribaron— y se demoraron en el antiguo
emplazamiento de la Posada de Clifford —en el
siglo XVII se podía entrar y finalmente llegaron al
Strand.
—Alguien ha dicho que era la calle más hermosa
de Europa.
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