Page 628 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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imposible en el relato, extensamente detallado, ni


            en su primer esbozo. No es del todo inaudito que



            los hombres más decentes tengan un mal momento


            en sus vidas, y hagan todo lo posible por expiarlo


            y  conseguir  olvidarlo.  Bastante  a  menudo  no  es


            difícil  buscar  la  explicación  de  semejante


            desventura.  Supongamos  que  un  joven,  de


            comportamiento  ejemplar  y  sencilla  educación


            campesina,  irrumpe  súbitamente,  como  hizo  el



            desgraciado de Roberts, en el laberinto de Londres:


            sus muchos recovecos le llevarán al desastre o a


            algo peor. Los hombres más expertos, de agudos


            instintos  y  percepciones,  conocen  el  aspecto  de


            estos  atractivos  pasadizos  y  los  evitan;  algunos


            tienen el buen juicio de retroceder a tiempo; unos


            pocos caen finalmente en la trampa. Y en algunos


            casos,  aunque  pueda  haber  una  presunta


            escapatoria, y paz y seguridad por muchos años,



            los  dientes  del  cepo  rondan  todo  el  tiempo  las


            piernas humanas, y se cierran finalmente sobre los


            sumamente  honorables  jefes,  prebostes  y  pilares


            de todo tipo de instituciones decentes. Y después


            la cárcel, o a lo más el abucheo y la extinción.


              Así pues, a primera vista, no estaba yo de ningún


            modo  preparado  para  despreciar  el  relato  de



            Roberts.  Pero  cuando  entró  en  detalles,  y  tuve


            tiempo  para  pensar  con  calma,  esa  facultad

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