Page 496 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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descansen en paz. —Miró a Pum—: Uno de ellos se
parecía a ti, zagal. Me diste un susto, sí, cuando nos vimos
por primera vez. Adiyaton, ¿se llamaba así? Sí, creo que
sí. ¿Podrías ser su nieto?
El muchacho hizo un gesto de ignorancia. No tenía
forma de saberlo.
—He hecho ofrendas por todos ellos, sí —siguió
diciendo Gisgo—, así como en agradecimiento por mi
supervivencia. Siempre apoya a tus amigos y paga tus
deudas, entonces los dioses te ayudarán cuando lo
necesites. A mí me ayudaron ciertamente.
»El viaje a Chipre es complicado incluso en el mejor
de los casos. No se puede acampar; es de noche en pleno
mar, en ocasiones durante días si hay viento. En esa
ocasión… ¡ah, en esa ocasión! Apenas nos habíamos
alejado de la tierra cuando comenzó la tempestad, y de
poco nos sirvió arrojar aceite en esas aguas. Fuera remos
y mantener la proa sobre el agua, eso era, hasta que nos
fallase el aliento y estallasen los músculos, pero debíamos
seguir remando. Estaba oscuro como en el vientre de un
cerdo, y había crujidos, agitaciones, balanceos y rugidos
mientras la sal se me metía en los ojos y me quemaba los
labios rotos… ¿y cómo mantener el ritmo cuando no
podíamos oír el tambor del timonel debido al viento?
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