Page 510 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Vale —dijo Everard—. Calculad las coordenadas
especiales de cada vehículo según nuestra estrategia.
Agentes, esperad órdenes.
Eso exigió varios minutos. Sintió crecer en su interior
una calma helada. La suya era una unidad
comprometida. En aquel exacto momento, estaba en la
batalla. Que se hiciese la voluntad de las Nornas.
Los datos llegaron con claridad.
—¿Todos listos? —gritó—. ¡Adelante!
Él mismo ajustó los controles y le dio al interruptor
del impulsor principal. Su máquina saltó en el espacio y
retrocedió en el tiempo hasta el momento que Pum había
señalado.
El viento rugía. El saltador se agitaba y movía en el
campo de antigravedad. A cincuenta metros por debajo,
negras en las tinieblas, se agitaban las olas. La espuma
que soltaban era del color del aguanieve. Everard vio en
la distancia la luz de una gran antorcha. Un mástil
resinoso, enmarcado por la tormenta, ardía con furia.
Trozos alquitranados y en llamas de la nave quedaban
envueltos en el vapor al saltar.
Everard bajó los amplificadores ópticos. La visión se
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