Page 512 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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estuviesen en llamas.



                 No había ninguna forma adecuada de capturar a los


           pilotos  enemigos.  Los  artilleros  de  Everard  tenían

           órdenes  de  matar,  inmediatamente,  antes  de  que  los

           malvados comprendiesen que los superaban en número

           y  escapasen  por  el  espacio‐tiempo.  La  tarea  de  los


           patrulleros  que  volaban  solos  era  capturar  a  los  espías

           que viajaban en el barco.



                 No esperaba encontrarlos en las secciones del casco

           que  se  agitaban  de  un  lado  a  otro  en  las  olas  hasta


           desintegrarse. Los hombres las comprobarían, claro, por

           si  acaso.  Pero  lo  más  probable  era  que  los  viajeros

           estuviesen  flotando.  Seguro  que  habían  tenido  la

           precaución  de  llevar  chalecos  salvavidas  automáticos


           bajo los caftanes contemporáneos.



                 Pum no podía arriesgarse a hacerlo. Como chico de

           tripulación, hubiese sido raro que llevase algo más que

           un taparrabos. Le servía para ocultar el transmisor, pero


           nada más. Everard se había asegurado de que aprendía a

           nadar.



                 Pocos marineros púnicos sabían nadar. Everard vio a

           uno que se agarraba a una tabla. Casi fue a su rescate.

           Pero  no,  no  debía.  Baairam  y  sus  marineros  se  habían



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