Page 526 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 526
que Hathawulf, más dado a atender su granja y dar forma
a las cosas con sus manos que a perseguir y hacer la
guerra; pero escupió el nombre como si hubiese sido un
veneno en la boca.
Un suspiro de alivio, más que de sorpresa, recorrió el
salón, aunque algunas de las mujeres se retiraron, o se
acercaron a sus maridos, hermanos, padres, jóvenes con
los que algún día podrían casarse. Unos pocos
terratenientes rugieron, casi con alegría, desde lo más
profundo de la garganta. Otros se volvieron sombríos.
Entre estos últimos se encontraba Liuderis, el que
había retenido a Alawin. Se puso en pie sobre el banco,
por lo que se encontraba por encima de todos. Era un
hombre fornido, de pelo gris y lleno de cicatrices, antiguo
hombre de confianza de Tharasmund. Preguntó:
—¿Lucharías contra el rey al que diste tu palabra?
—Ese juramento dejó de tener sentido cuando hizo
que Swanhild fuese pisoteada por los cascos de los
caballos.
—Pero él dice que Randwar planeaba su muerte.
—¡Él lo dice! —gritó Ulrica. Se adelantó para situarse
allí donde quedaba más iluminada: un mujer grande, las
526

