Page 530 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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muestren reacios al pago de tributos y los romanos
puedan ver, en una guerra entre godos, una oportunidad
de entrar y conquistarlo todo. Además, Ermanarico no
permanecerá ocioso antes de moverse para humillar a los
tervingos. No, debemos atacar ahora, cuando no lo
espera, cogerlo por sorpresa, superar a sus guardias, que
no son muchos más de los que estamos aquí, matar a
Ermanarico con un golpe rápido y limpio, y después
convocar una asamblea para elegir un nuevo rey justo.
Liuderis volvió a asentir.
—He dicho lo que pienso, tú has dicho lo que piensas.
Ahora dejemos de hablar. Mañana cabalgaremos. —Se
sentó.
—Es un riesgo —dijo Ulrica—. Éstos son mis últimos
hijos vivos, y quizá vayan a su muerte. Eso será como
desee Weard, que decide por igual el destino de hombres
y dioses. Pero preferiría que mis hijos muriesen con valor
antes de que se arrodillasen frente al asesino de su
hermana. Eso no traería suerte.
El joven Alawin volvió a ponerse en pie de un salto.
Sacó el cuchillo.
—¡Nosotros no moriremos! —gritó—. ¡Ermanarico
morirá, y Hathawulf será rey de los ostrogodos!
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