Page 531 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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De los hombres se elevó un rugido lento, como una
ola que se aproximase.
Solbern el Sobrio recorrió la estancia. La multitud lo
dejó pasar. El junco trenzado y el suelo de barro
resonaron bajo sus botas.
—¿Te he oído decir «nosotros»? —preguntó por entre
los retumbos—. No, eres un muchacho. Te quedarás en
casa.
Las aterciopeladas mejillas se sonrojaron.
—¡Soy suficiente hombre para luchar por mi casa! —
gritó Alawin.
Ulrica se envaró allí donde estaba. De ella saltó la
crueldad.
—¿Tu casa, bastardo?
El alboroto creciente murió. Los hombres se miraron
incómodos. No presagiaba nada bueno que en una hora
aciaga como aquélla se liberase un odio antiguo como ése.
La madre de Alawin, Erelieva, no sólo había sido una
amante para Tharasmund, se había convertido en la única
mujer que le importaba, y Ulrica se había regocijado casi
abiertamente cuando cada hijo que paría Erelieva,
excepto el primero, moría joven. Después de que el jefe
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