Page 569 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 569

300‐302







                 Llegó el invierno y luego, poco a poco, con arrebatos


           de viento, nieve y lluvia helada, se retiró. Para aquellos

           que vivían en el caserío junto al río, ese año los rigores de

           la estación fueron menores. Carl se alojó entre ellos.



                 Al principio muchos sintieron temor por el misterio


           que lo rodeaba; pero llegaron a comprender que no traía

           malas intenciones ni mala suerte. Pero el sobrecogimiento

           que les producía no menguó. Es más, fue en aumento.

           Desde  el  principio  Winnithar  declaró  que  no  era


           adecuado que un invitado de su categoría durmiese sobre

           un banco como si se tratase de un vulgar propietario, y le

           ofreció  una  cama.  Le  ofreció  a  Carl  que  eligiese  a  una

           esclava para que se la calentase, pero el extraño rechazó


           la oferta con amabilidad y juicio. Aceptó comida y bebida,

           y tomó un baño y salió al retrete. Sin embargo, corrió el

           rumor  de  que  esas  actividades  no  le  eran  necesarias,


           excepto para demostrar que era mortal.



                 Carl  hablaba  con  suavidad  y  con  amabilidad,  de

           forma algo digna. Podía reír, contar un chiste o relatar

           una  historia  divertida.  Salía  a  pie  o  a  caballo,  en

           compañía, a cazar o a visitar al terrateniente más cercano



                                                                                                         569
   564   565   566   567   568   569   570   571   572   573   574