Page 959 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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funcionen, no en la gloria vana. El Senado… escuchará al
emperador. Puede lograr este tratado, general, si quiere,
si hace el esfuerzo. Puede ser recordado no como un Varo
sino como un Germánico.
Cerial lo miró con ojos entrecerrados desde el otro
lado de la mesa.
—Hablas con muchísima astucia para ser un bárbaro
—dijo.
—He tenido experiencia, señor —respondió Everard.
Oh, sí la he tenido, sí la he tenido, por todo el globo, arriba
y abajo por los siglos. Más recientemente en la fuente de tus
más temibles enemigos, Cerial.
Cuán lejos parecía ya ese idilio en Öland, no, en Eyn.
Veinticinco años atrás en el calendario. Hlavagast y
Viduhada y la mayoría de aquellos que habían parecido
tan hospitalarios probablemente estaban ya muertos,
huesos en la tierra y nombres en lenguas que se dirigían
al olvido. Con ellos se habían ido el dolor y el
desconcierto que habían dejado unos niños a los que lo
extraño había reclamado. Pero para Everard apenas había
pasado un mes desde que él y Floris habían dicho adiós a
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