Page 251 - Un caso de conciencia -James Blish
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hubiera  estado  de  las  ideas  y  propósitos  de  los


             restantes  miembros  del  grupo,  había  saboreado  una

             intimidad  y  una  individualidad  sin  par,  lo  que  le


             procuraba un alivio pasajero. Había momentos en que

             oyendo a Egtverchi lanzar acres acusaciones contra la

             imagen  de  la  Tierra  que  le  era  familiar  Agronski


             experimentaba arrebatos de genuino placer, como si el

             litino  se  hubiera  erigido  en  su  paladín  en  la

             consumación de un largo complejo desquite contra un


             adversario  escondido  anónimo.  Con  todo,  la  mayor

             parte de las veces Egtverchi conseguía romper la costra

             de  nauseabunda  insensibilidad  le  oprimía,  y


             contemplar  el  programa  de  Egtverchi  en  la  pantalla

             acabó por convertirse en un hábito más de su vida.


               En el ínterin se sintió cada vez más abrumado por la

             idea  de  e  no  entendía  el  proceder  de  sus

             conciudadanos,  y  en  las  pocas  ocasiones  que  lo


             conseguía,  sus  actos  se  le  antojaban  trascendentes  y

             anodinos. ¿Por qué la gente aceptaba aquel régimen de


             vida?

             ¿Tan importante era lo que se traían entre manos? El

             aire de resuelta y obcecada preocupación con que el


             troglodita  medio  acudía  a  su  trabajo,  lo  realizaba  y

             regresaba finalmente a su cubil en la zona de blanco

             asignada le hubiera parecido trágico si los actores no


             hubieran  sido  unos  pobres  seres  sin  peso  especifico



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