Page 256 - Un caso de conciencia -James Blish
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Al día siguiente despertó en su piso pasado
mediodía, con el vértigo multiplicado y poseído de la
aterradora sensación de haber participado en un
holocausto y llevando a cuestas la peor resaca que
recordaba desde que se emborrachó con jerez aguado
durante la primera semana como estudiante de primer
año la universidad.
Dos días le había costado reponerse de la resaca en
cuestión o el resto de sus aflicciones persistió en su
integridad, marginándole incluso de los objetos
palpables y visibles de su apartamento. No probaba
bocado; la lectura le parecía insulsa y ente de sentido,
y no podía desplazarse desde el sillón al baño sin
preguntarse a cada paso si la habitación iba a caerle
encima o a esfumarse de su vista. Nada parecía tener
ya volumen, textura, masa y, mucho menos, color. Las
propiedades accesorias de las cosas, que desde la
vuelta a la Tierra se escapaban lenta pero
persistentemente de su entorno, se le ocultaba ahora
por entero, y el proceso afectaba ya a las percepciones
primarias.
El final era claro y previsible. Dentro de muy poco
tiempo quedaría otra cosa que el minúsculo entramado
de los hábitos tipo en el centro de los cuales moraba esa
depauperada e incognoscible entidad que era su yo.
Para cuando uno de estos hábitos le impulsó a
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