Page 369 - Un caso de conciencia -James Blish
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en la pantalla se tornó enteramente blanco. Las nubes,
los difusos mares y continentes se confundieron en un
destello azul y blanco que refulgió en la pantalla como
un proyector y pareció penetrar en los rostros
exangües.
Poco a poco, muy lentamente, las imágenes se fueron
descomponiendo: los frondosos bosques llenos de
armonías, la casa de cerámica vidriada de Chtexa, los
aullantes peces pulmonados, el tocón del Arbol de las
Comunicaciones, los enormes alosaurios, la luna
plateada, el inmenso corazón latiente del Lago
Ensangrentado, la ciudad de los ceramistas, el calamar
volador, el cocodrilo litino y su sinuosa marcha, las
altas, majestuosas criaturas racionales y el misterio y la
belleza de su entorno. De repente, Litina toda comenzó
a hincharse como un globo...
El conde intentó desconectar la pantalla, pero no
llegó a tiempo, y antes de que alcanzara a tocar la caja
negra, el circuito de cables reventó con un chasquido
de fusibles quemados. La cegadora luminiscencia
desapareció al instante. La pantalla, y con ella todo el
universo, quedó a oscuras.
Los componentes del grupo permanecieron
inmóviles, invisibles y aturdidos.
- Un error en la Ecuación Dieciséis. ‐ La voz del conde
resonó áspera en la oscuridad.
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