Page 517 - Limbo - Bernard Wolfe
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Y entonces empezó algo aún más extraño:
todavía sin moverse, Neen inició ahora un
poderoso ritmo. Eso era todo... una situación de
completa petrificación, una broma esculpida en
mármol por algún Praxíteles misógino. Aquello lo
excitó extrañamente... y lo irritó también: no
podía arrancar de sí aquella parte de su cuerpo
que podía excitarse en aquella pasividad... y
podía sentir el torbellino que esaba creciendo
también en ella...
IRa Siguieron durante largos minutos,
intolerablemente, hipnóticamente. Todo ello
mientras su mente corría a través de un laberinto
de irrelevancias: se recitó a sí mismo un verso de
una poesía: «Con pies alados a través del
pantanoso marjal pasa el husmeante ratón de
agua», recordó un estudio fotográfico del Taj
Mahal en una tarjeta postal, se preguntó si los
líquenes se habrían hecho más grandes en las
orejas del general Smuts, intentó recordar el sabor
del helado de pistacho, pensó en el valor
numérico de pi. La excitación estaba aumentando
y haciéndose más febril, pero era como algo
espiado a través de un periscopio en el condado
de al lado... había en todo aquello como una
horrible frustración del «Ello», algún intruso
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