Page 512 - Limbo - Bernard Wolfe
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país, tanto como aquí, el gato aún se cree rey. Y
escupe, cuando nadie lo está mirando.
—Sólo en la Franja —dijo Neen
testarudamente.
—¿De veras? Si tu gente es tan altruista y tan
poco materialista, ¿cómo es que se muestra tan
codiciosa hacia el columbio como mis ávidos
compatriotas?
—Oh, eso —dijo Neen exasperada—.
Pretendes no comprender nada, ¿verdad?
Obviamente, estamos interesados en este metal
debido a que la Franja está intentando tan
intensamente conseguir el monopolio de las
reservas. No tenemos alternativa... es un caso de
defensa propia.
—Lo cual, presumo, es exactamente lo que
dicen los de la Franja con respecto a la Unión.
—Por supuesto. Sólo que ellos mienten.
Inclinó ligeramente la cabeza hacia un lado,
sus maravillosos ojos oscuros y rasgados se
entrecerraron, le miró una vez más con aquella
curiosa mirada.
—Pregúntale a vuestro querido Theo —dijo—.
Pregúntale qué estaba haciendo en el océano
Indico, si es que no lo sabes. Habían llegado a la
entrada del Gandhiji. Neen se detuvo allí.
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