Page 762 - Limbo - Bernard Wolfe
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obsérvalo... dos piernas arrancadas de ti, y dos
brazos entregados voluntariamente, dos más dos
igual exactamente a cuatro. No es un precio muy
alto que pagar, te saliste de ello condenadamente
bien.
Y para sí mismo añadió: «¿Cuánta gente
eliminé yo en la caverna? ¿Cuán alto será el precio
que yo deba pagar por ello?» Theo condujo
durante largo rato sin decir nada, abandonó la
carretera principal y tomó una desviación a través
de carreteras secundarias llenas de baches,
concentrándose en el volante. Finalmente,
cuando los edificios de Los Alamos se asomaron
en la distancia, oscilando un poco en las cálidas
corrientes de aire del desierto, dijo muy
suavemente:
—¿Por qué has vuelto?
Martine hizo un mueca, como si hubiera
probado algo de sabor desagradable.
—Oh —dijo—. Para hacerme responsable de
mi cuaderno de notas, supongo. Para descubrir
por qué lo escribí. Para escribir un final para él, tal
vez.
Su pulgar jugueteó con el seguro de la
automática en su bolsillo. Estudió los grandes,
francos, inocentes, demasiado firmes ojos color
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