Page 768 - Limbo - Bernard Wolfe
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daban la impresión de moverse por voluntad
propia, de ser impenetrables, autoconscientes.
Aquí y allá Martine podía entrever la
empequeñecida, irrelevante figura del hombre...
la mayor parte de los trabajadores parecían ser
negros, no podía estar seguro debido a la
distancia y a la velocidad a la que estaba viajando
el coche... vestidos con monos, todos ellos
parecían ocuparse de cosas intrascendentes,
echando latas de aceite, barriendo los
desperdicios, limpiando manchas de grasa,
trasladando carretillas de basura, mientras las
máquinas, tranquilas, indiferentes, distantes,
gruñían y latían.
Martine señaló a otra cinta rodante cargada de
miembros artificiales.
—Más piernas —dijo—. Para arrodillarse ante
las máquinas que fabrican piernas.
Le dolían los ojos, era demasiado. Miró hacia
otra parte. Por primera vez se dio cuenta de que a
su izquierda, al nivel de los ojos, excavados en la
pared de la enorme caverna, cerca del techo, había
gran cantidad de profundos cubículos, separados
de la carretera elevada de gran velocidad por
paredes de cristal y llenos, alineados por todos
lados, con más equipo: panel tras panel de placas
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