Page 774 - Limbo - Bernard Wolfe
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Theo dio un paso a un lado y dejó a Martine



            entrar  primero.  Era  una  habitación  realmente


            grande, con una gruesa alfombra de denso pelaje


            castaño, a cuyo extremo había un largo escritorio


            bajo semicircular. Tras el escritorio, con los dedos


            apoyados en sus sienes, estaba Helder, aspirando


            profundamente por la nariz.



                  —¿Marty? —Helder hizo ademán de alzarse,


            se levantó a medias, luego volvió a dejarse caer en


            su silla. Sus manos, en un burocrático impulso,


            una parodia de trabajo de oficina, transfirieron un


            montón de documentos del lado izquierdo de la


            mesa al derecho, luego volvieron a dejarlos en su


            sitio original—. ¿Tú?



                  El rostro del hombre era pálido ceniciento, y


            sin embargo había el asomo de alguna moteada


            oscuridad en él, como una salpicadura de pecas,



            como un queso roquefort. Inspiró aire de nuevo,


            por la nariz.


                  Martine avanzó hacia el escritorio, saludó con


                  una burlona floritura.



                  —Soy yo —dijo—. Viva la apisonadora


                  pródiga.


                  —Eres realmente tú.



                  Las manos de Helder se alzaron en una muda


            protesta, las palmas como queriendo alejarse de

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