Page 893 - Limbo - Bernard Wolfe
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También llora... la primera vez en el reino animal
en que los conductos lagrimales son empleados
para algo tan fantásticamente no funcional. Y
realiza ambas actividades no funcionales como
una sola función, cuando es completamente
humano. Hamo Dei, el reidor llorón: ríe hasta que
asoman las lágrimas.
Tanto el Om como la Mandunga son
sustracciones, cuando lo que se necesita es una
adición radical.
¿Cuál es esa adición? Simplemente un Guión
entre el dios y el perro... entre God y doG.
Un voto: nunca contemplaré mi divinidad
sin ver su hilarante lado canino.
Pero no hay paz que pueda encontrarse en los
dos extremos, ni en el pueblo de la cabeza del dios
ni en el pueblo de la cabeza del perro.
¿Mi pecado? Fue hacer todos esos chistes
acerca de la apisonadora y la inmovilización.
Porque bromear sobre tales cosas es una forma de
echarlas a un lado... y uno no las echaría a un lado
con tanta fuerza si no las tuviera tan cerca... si uno
no fuera «una de ellas» en su corazón. La risa
oculta las lágrimas.
Neen tenía razón, bajo mi hipervirilidad se
hallaba un caso de canastilla ambulante. Me
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