Page 1276 - Anatema - Neal Stephenson
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contenido como un objeto de estudio teorético. Pero al
cabo de un rato llegamos a un punto en el que concluimos
que sería mejor conectarse y permanecer conectados.
Arsibalt acababa de hacerles una pregunta muy
profunda a los valleros: ¿a quién se debían en última
instancia?
Fra Osa respondía:
—A mis fras y sures del Valle Tintineante les debo una
lealtad que no se puede disolver precisamente porque no
es racional, sino una unión familiar. Y no voy a malgastar
oxígeno discutiendo todos los grupos superpuestos y
entrelazados de lealtad a los que pertenezco: esta célula, el
mundo cenobítico, el Convox, la gente de Arbre y la
comunidad, que se extiende incluso más allá de los límites
de este cosmos, que nos une con personas como Jules
Verne Durand.
—Se zhtiste —respondió el laterrano, con lo que
supusimos que era su forma de expresar aprobación.
—Desentrañar todas las lealtades y obligaciones no es
posible en medio de una emersión y, por tanto, al final
todo se reduce a las respuestas simples fruto de nuestro
entrenamiento.
Jules todavía no se había topado con esa idea, así que Osa
le ofreció una breve introducción a la emersionlogía,
poniendo como ejemplo el árbol de decisiones que un
espadachín debe recorrer en orden para realizar el
movimiento adecuado durante un duelo. Estaba claro que
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