Page 186 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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podamos admirar, pero la verdad es que nos alegramos de
que quienes intentaron escapar del final común lo lograran.
Son muchos más de cuanto puedes pensar los que han
hecho el mismo camino que acabas de realizar. Y todos
ellos fueron hombres notables entre nosotros.
Alvin se preguntó cómo podría Seranis estar tan segura
de la veracidad de sus palabras, de que respondían a los
hechos. Naturalmente no aprobaba su actitud con respecto
a Diaspar. Él había «escapado», pero, después de todo, la
forma de vida de Diaspar no era completamente absurda.
En algún lugar vibró una gran campana con un
«boom» que murió armónicamente en el aire tranquilo.
Sonó seis veces y cuando la última nota se desvaneció en el
silencio, Alvin se dio cuenta de que el sol estaba ya muy
bajo en el horizonte y que, en Oriente, el cielo anunciaba ya
la llegada del crepúsculo.
—Tengo que regresar a Diaspar —dijo—. Rorden debe
estar esperándome.
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