Page 189 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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era en gran parte inconsciente.
—Eso no es cierto —dijo con energía y seguridad—.
Pocos de nosotros saldrían de Diaspar. Si me dejáis volver
esto no perjudicará en nada a Lys; realmente no establecerá
la menor diferencia.
—La decisión no está en mis manos —replicó Seranis—
, pero expondré al Consejo tus ideas cuando nos reunamos
dentro de tres días. Hasta ese momento puedes quedarte
entre nosotros como invitado y Theon te mostrará nuestro
país.
—Me gustaría mucho hacerlo, pero Rorden estará ya
esperándome. Sabe dónde estoy y si no regreso quién sabe
las cosas que podrían suceder.
Seranis sonrió suavemente.
—Sí, esto nos ha hecho pensar más de lo que crees —
admitió—. Hay unas cuantas personas que en estos
momentos están tratando de hallar una solución al
problema… Ya veremos si lo han logrado
satisfactoriamente.
Alvin se mostró enojado consigo mismo al no haber
tomado en consideración algo tan obvio. Sabía que los
ingenieros del pasado habían construido sus máquinas
para la eternidad —el viaje a Lys así lo había demostrado—
. Y sin embargo, le causó extrañeza el ver que la pantalla
cromática del visófono le mostraba los aspectos, para él tan
familiares, del interior de la habitación de trabajo de
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