Page 185 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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en tanto que no se hayan agotado todas las reservas de la
Tierra, o, mejor dicho, en tanto que exista la Tierra, pues los
Océanos siguen existiendo todavía, ocupando miles y miles
de kilómetros cuadrados de la superficie del planeta.
Seranis hizo una pausa. Alvin estaba impresionado.
—Ésta es, brevemente, nuestra historia —continuó
Seranis—. Ya puedes ver que, incluso en las Eras del
Alborear, no tuvimos demasiadas relaciones con las
ciudades, aun cuando sus habitantes venían
frecuentemente al campo, a visitarnos. Jamás se lo
impedimos, puesto que muchas de nuestras más grandes
personalidades llegaron del Exterior. Sin embargo, cuando
las ciudades comenzaron a desintegrarse, a morir, no
quisimos mezclarnos en su decadencia. Con el final del
transporte aéreo, sólo quedó un medio posible para llegar
a Lys: el sistema de transportadores de Diaspar. Hace
cuatrocientos millones de años ese camino fue cerrado por
acuerdo mutuo. Pero nosotros siempre nos acordamos de
Diaspar y no acabo de comprender por qué vosotros os
olvidasteis de Lys.
Seranis sonrió débilmente, no sin cierto rasgo de ironía.
—Realmente Diaspar nos ha sorprendido.
Esperábamos que siguiera la suerte de las demás ciudades,
pero en vez de morir, logró una cultura estable que es muy
posible que se mantenga en tanto que viva nuestro planeta,
la Tierra. No es, precisamente, una cultura que nosotros
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