Page 29 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 29

primeras máquinas capaces de leer el cerebro humano.

                Eso había sido sólo el principio. Una vez que el hombre

         hubo descubierto el mecanismo de su propio cerebro pudo


         seguir          avanzando.                Pudo          reproducirlo               utilizando

         transistores y circuitos cerrados en vez de células.

                Hacia  finales  del  siglo  XXV  se  construyeron  las


         primeras  máquinas  pensantes.  Eran  bastante  rudas  y  se

         requería casi cien metros cuadrados de equipo para realizar

         el trabajo de un centímetro cúbico de cerebro humano. Pero

         una vez que se dio el primer paso, no hubo de transcurrir


         mucho  tiempo  para  que  el  cerebro  mecánico  fuera

         perfeccionado y empleado comúnmente.

                Estos  cerebros  mecánicos  podían  realizar  los  grados

         más humildes de trabajo intelectual, pero estaban faltos de


         esas  características  humanas  que  son  la  iniciativa,  la

         intuición  y  todas  las  emociones.  Sin  embargo,  en

         circunstancias  normales,  no  sujetas  a  variaciones


         frecuentes, sus limitaciones no significaban un obstáculo

         importante  y  estos  cerebros  podían  realizar  todo  lo  que

         podía hacer el hombre.

                La llegada de los cerebros metálicos produjo una de las


         mayores crisis que jamás conociera la civilización humana.

         Aun cuando los hombres tenían que seguir realizando las

         más altas obligaciones y gestiones de la dirección política y

         estatal,  así  como  de  control  de  la  sociedad,  la  inmensa


         rutina de la administración y la burocracia pasó a manos




                                                                                                            28
   24   25   26   27   28   29   30   31   32   33   34