Page 34 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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partido en busca de la ciudad soñada. La frase «se ha ido a
Comarre» se había convertido en una locución corriente en
el idioma, significando que la persona a quien se le aplicaba
estaba casi olvidada sin que nadie supiera dónde.
Henson se adelantó un poco hasta inclinarse sobre la
mesa y siguió hablando cada vez con mayor seriedad.
—Ésta es la parte más extraña de todo el asunto: el
Consejo Mundial podría destruir Comarre pero no desea
hacerlo. La creencia de que Comarre existe ejerce una
influencia estabilizadora sobre nuestra sociedad. Pese a
todos nuestros esfuerzos aún sigue habiendo sicópatas
entre nosotros. No resulta muy difícil, una vez sometidos a
hipnosis, poner en sus mentes la idea de Comarre y el
deseo de buscarla. Quizá jamás lleguen a encontrarla, pero
la tarea de su búsqueda los hace inofensivos.
»En los primeros días —continuó— que siguieron a la
fundación de la ciudad, el Consejo Mundial mandó sus
agentes a Comarre. Ninguno de ellos regresó. Y no se
trataba de que se ejerciera sobre ellos violencia de ningún
tipo, sino, simplemente, que no deseaban regresar. Lo sé
con toda certeza, definitivamente, porque varios de ellos
enviaron algunos mensajes aclarando las cosas. Supongo
que los Decadentes se dieron cuenta de que el Consejo
Mundial destruiría su ciudad si sus agentes eran retenidos
a la fuerza. He visto algunos de esos escritos. Son
extraordinarios. Sólo hay una palabra adecuada: exaltados.
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