Page 24 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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natural para él, en tales casos, volar hasta «Ciencia». En este
caso, además, había una razón especial: Henson le había
dirigido una llamada urgente el día anterior.
El biogenético se sintió satisfecho y aliviado cuando vio
a Peyton, pero en su saludo de bienvenida se notaba una
extraña corriente de nerviosismo.
—Me alegro de que hayas venido. Tengo algunas
noticias que creo te pueden interesar. Pero pareces
preocupado, ¿de qué se trata?
Peyton le dijo lo que le ocurría, no sin cierta
exageración. Henson guardó silencio por un momento.
—¡Así que ya han comenzado su ofensiva! —dijo—.
Desde luego era algo con lo que debíamos haber contado
desde el principio.
—¿Qué quieres decir? —le preguntó Peyton
sorprendido.
El biólogo abrió un cajón, sacó un sobre cerrado y
extrajo de él dos hojas de plástico en las cuales había
marcadas varios cientos de hendiduras paralelas de
distinta longitud. Le extendió una de las hojas.
—¿Sabes lo que es esto?
—Parece como un análisis del carácter.
—¡Cierto! Y da la casualidad que se trata del tuyo.
—Pero eso es ilegal, ¿no es así?
—No te preocupes por ello. La clave va impresa en la
parte baja de la hoja y abarca de «Apreciación Estética» a
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