Page 339 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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hemos podido reconciliarlas con la verdad.
Esperó un instante para que el pleno significado de sus
palabras llegara al fondo de la comprensión de los que lo
escuchaban. Luego, continuó hablando en voz lenta,
meditando cada una de sus palabras, pero transcurridos los
primeros minutos dejó de consultar sus notas y transmitió
a la ciudad el conocimiento que habían obtenido de la
mente inmensa de Vanamonde.
No, no era cierto que el hombre hubiera alcanzado las
estrellas. El total de su pequeño imperio no había
sobrepasado jamás la órbita de Perséfone, pues el espacio
interestelar resultó ser una barrera que el hombre no pudo
superar. La entera civilización de la raza humana se
concentró en torno al sol y era todavía muy joven cuando…
¡fueron las estrellas quienes llegaron a ella!
El impacto debió ser terrible. Pese a sus fracasos, el
hombre jamás había llegado a dudar de que un día estaría
en condiciones de conquistar los espacios más profundos y
remotos. Estaba convencido de que era posible que el
Universo contuviera seres iguales a él, pero en ningún caso
seres superiores. Ahora sabía que ambas creencias habían
sido igualmente falsas y que en lejanas estrellas y galaxias
había mentes mucho más inteligentes y grandes que la
mente humana. Durante muchos siglos en las naves
espaciales de otras razas y más tarde en aparatos
construidos por el hombre, pero gracias al conocimiento y
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