Page 340 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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sabiduría prestados de otras razas, el hombre había
explorado su Galaxia. Por todas partes encontró culturas
que podía comprender, pero con las cuales no estaba en
condiciones de competir y en alguna que otra parte
encontró mentes que estaban muy por encima de su
comprensión.
El impacto, como había dicho, fue tremendo, pero
sirvió para conocer las limitaciones de la raza. Entristecido,
pero infinitamente más sabio, el hombre regresó al sistema
solar para tratar de seguir explorando y adelantando los
conocimientos que había adquirido. Estaba dispuesto a
aceptar el desafío y, lentamente, fue desarrollando un plan
que le ofrecía esperanzas para el futuro.
En esos días las ciencias físicas habían ocupado el
mayor interés del hombre. Pero a partir de entonces se
volvió con mayor devoción y coraje a las ciencias genéricas
y al estudio de la mente. Costara lo que costara, el hombre
estaba dispuesto a desarrollarse con la mayor rapidez
posible hasta el límite extremo de su evolución.
El gran experimento consumió todas las energías de la
raza durante millones de años. Todos los esfuerzos, todos
los sacrificios y trabajos se concentraron en sólo unas
cuantas palabras en el relato de Rorden. Habían llevado al
hombre a sus mayores victorias. Había logrado vencer
totalmente las enfermedades. Había conseguido vivir
eternamente si así lo deseaba, y al conseguir el dominio de
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